Ganadería
Desde el mes de septiembre, la zafra lanera ha tenido un fuerte impulso en los valores, situación que se ha convalidado al inicio de este año, a nivel internacional. Santiago Onandi, presidente de la Unión de Consignatarios y Rematadores de Lana del Uruguay (UCRLU), dijo que “el 2026 arrancó con todo en lo que es el mercado lanero, tanto en el exterior como a nivel local, con subas muy interesantes”, afirmó.
El dato más visible de este nuevo contexto se refleja en Australia, donde el Indicador de Mercado del Este alcanzó los US$ 11,37 por kilo base limpia esta semana, aún con ofertas superiores a los 40.000 fardos. Onandi recordó que este volumen hubiera generado fuertes correcciones negativas el año pasado o a inicios de la zafra. Sin embargo, la reacción fue muy distinta, “hoy el mercado está respondiendo y respondiendo positivamente”, subrayó.Esa fortaleza se expresa también en el nivel de colocación. Según detalló el presidente de la UCRLU, prácticamente el 100% de la lana ofrecida logra venderse, con retiros de fardos inferiores al 2% en algunos remates. Este comportamiento confirma que la demanda no solo está presente, sino que convalida los valores actuales. “Además de subir las cotizaciones, se comercializa prácticamente todo lo que se pone a la venta”, destacó.La mejora internacional comenzó a trasladarse con rapidez al mercado local. Onandi explicó que ya en los primeros días de enero aparecieron señales claras desde la demanda, “cuando abrió el mercado, a principios de enero, ya hubo señales de que el camino iba a ser de suba, y la verdad es que así lo fue”.Sin embargo, este proceso no está exento de tensiones propias de los mercados alcistas. A medida que los precios suben, también lo hacen las expectativas de los productores, lo que dificulta la concreción de negocios. “En estos momentos es muy difícil llegar a concretar negocios, porque a medida que sube el mercado crecen las expectativas del productor en obtener mejores valores”, explicó Onandi.El dirigente consideró que”haría falta alguna estabilización, por supuesto seguir subiendo, pero capaz que a pasos más cortos, para que la incertidumbre sea menor y se puedan concretar negocios”, planteó. Aun así, remarcó que el contexto es claramente favorable, con un remanente de lana menor al de zafras anteriores, producto de una fuerte comercialización en la zafra pasada y en lo que va de la zafra 2025/26.Uno de los aspectos más destacados de este nuevo escenario es la reaparición de precios que no se observaban desde hace años, especialmente en lanas finas. Onandi confirmó que ya se han publicado negocios a US$ 10 para lanas finas, un nivel que calificó como altamente significativo. “Hace muchísimo tiempo que no se veía eso y para el productor de lanas finas es una inyección de ánimo muy importante”, señaló.Este repunte no solo mejora el ingreso directo, sino que también impacta en decisiones estructurales del sistema productivo. El consignatario subrayó que la carne ovina acompaña, lo que refuerza la ecuación económica del rubro. “Hoy la lana mejora y la carne ovina viene acompañando, eso hace que la cuenta cierre mejor”, explicó. Al mismo tiempo destacó que los lotes de lana tienden a ser más chicos, tanto por decisiones empresariales como por ajustes en el stock ovino en los últimos años.En ese sentido, Onandi fue claro al describir el momento como una etapa de reestructura. “Estamos en una reestructura de lo que es el stock ovino en Uruguay y esperemos que, si estos valores se mantienen, la pérdida de cabezas se detenga”, afirmó. Recordó además que el ovino ha demostrado durante décadas su valor dentro de los sistemas de pastoreo mixto, complementando a la ganadería vacuna en los distintos suelos del país.Al analizar las decisiones que hoy pesan en la zafra de reproductores, Onandi puso el foco en la información objetiva como un elemento clave a la hora de seleccionar un animal que permita mejorar la productividad de la majada en base a los objetivos planteados. “Para hablar de hacia dónde va el productor, primero hay que hablar de los datos objetivos, que han sido una herramienta fundamental para tomar decisiones”, señaló. En ese camino, destacó el rol de la grifa verde, las mediciones productivas y las certificaciones como pilares de un proceso sostenido.Según el presidente de la UCRLU, “el productor ha hecho los deberes y ha utilizado esa información para definir su rumbo”, afirmó. Hoy, quienes ya trabajan con razas finas buscan seguir afinando sin resignar productividad. “El productor apunta a lana más fina sin perder peso de vellón y aprovechando los buenos valores de la carne ovina”, explicó.Como ejemplo, recordó que “hemos visto grandes campeones de la raza Corriedale por debajo de las 24 micras”, calificando este fenómeno como algo positivo. “Es una raza que se ha adaptado muy bien al Uruguay, y que el productor siga el camino de los mercados sin salirse de la raza es bueno”, sostuvo, marcando un equilibrio entre adaptación al mercado y preservación de características productivas.Algo similar ocurre con el Merino Australiano, donde los cambios estructurales también son evidentes. Onandi relató intercambios recientes con productores de la Patagonia argentina, quienes observan con atención la evolución del Merino en nuestro país. “El Uruguay ha tenido un gran cambio en el Merino, con estructuras más grandes de los animales”, comentó.En algunos casos, estas características abren oportunidades comerciales concretas, especialmente para determinadas zonas de Argentina que valoran ese tipo de genética. “En algunas zonas eso se ve como un buen mercado para poder adquirir ese tipo de producto”, explicó.
2026-01-25T07:00:00