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El girasol vuelve por la revancha y es la estrella de los cultivos de verano

El girasol vuelve por la revancha y es la estrella de los cultivos de verano Ver noticia

Gerardo Zambrano sobre los valores de la ganadería:  "si no estamos en el cielo, debemos de estar muy cerca"

Gerardo Zambrano sobre los valores de la ganadería: "si no estamos en el cielo, debemos de estar muy cerca" El presidente de Zambrano & Cía, Gerardo Zambrano Antón, señaló que en el negocio ganadero, “el vacuno, en todas sus categorías de gordo o reposición, hay mercado, demanda y precios que quizás no pensábamos, por lo tanto es una sorpresa agradable, que tenemos que disfrutar”.En diálogo con Hablemos de Agro de Oriental Agropecuaria, Zambrano indicó que “en contrapartida está el tema del clima, con zonas muy complicadas, para agricultura y ganadería, aunque los ganados en general están en buen estado”.El buen momento que atraviesa el negocio, entre otras cosas ayuda a esconder “las dificultades del país”.Sobre los actuales precios del ganado gordo, el empresario agropecuario mencionó que “lo más importante es que haya cierta estabilidad en el precio que el mercado ponga, donde uno se pueda proyectar y que la industria no esté corriendo de a 15 o 20 centavos todas las semanas. Con respecto a los valores, si no estamos en el cielo, debemos de estar muy cerca”.“Los valores van a seguir siendo buenos para aprovechar el momento y las circunstancias”, enfatizó, y además agregó que “veo que deberíamos de estar en los precios máximos y que quizás haya algún ajuste”.En referencia a la reposición, Zambrano sostuvo que el ternero “es una categoría que está bastante justificada en su precio, no sé si en los US$ 5,40 o US$ 5,20, pero sí el promedio (de Plaza Rural) cercano a los US$ 4,00, ese debería de ser el valor de referencia para la zafra, los livianos por encima de eso y los pesados un poco por debajo”.El actual escenario de valores para el ternero “es el mejor estímulo para el criador, no para que hayan 3 millones de terneros, sino que hayan 3.2 o 3.5 millones, porque capacidad hay. Ojalá se mantengan los precios del ternero para dar más estímulos”.Otra buena señal, es que “la ternera, en algunos casos hizo valores superiores al ternero, o sea que la gente en función de lo que vale el ternero y la ternera, está pensando en aumentar el pie de cría, y eso es a lo que hay que apuntar”.En esta línea, el presidente de Zambrano & Cía destacó a la exportación de ganado en pie, a pesar de que en la actualidad con el nivel de valores se le dificulta operar, esta puerta de salida es “imprescindible desde siempre, así se vayan 400.000 terneros o 100.000. Y si no se usa, bienvenido sea, pero es un gatillo que tiene el criador”. En el dólar Uruguay dejó pasar el tren “Creo que acá se perdió hace tiempo la posibilidad de que el dólar acompañara al mercado internacional, cuando subió frente a otras monedas, pero acá no se permitió la suba, hoy estamos jugados a lo que pasa en el mundo con esa moneda, entonces es una carrera donde largamos 300 metros atrás”, mencionó Zambrano.Sobre la medida del Banco Central del Uruguay de bajar la Tasa de Política Monetaria en 75 puntos básicos, señaló que “evidentemente no es lo que quería el presidente del ente. Eso es una medida que ayuda, pero no soluciona en nada”.“Por eso digo que mientras el novillo valga US$ 5,50 es una cosa, pero deja que baje a US$ 4,50 y vas a ver como repercute”, afirmó. Valor Agregado · Gerardo Zambrano - Presidente de Zambrano & Cía Ver noticia

Guillermo Rovira: “Hoy se necesita menos kilos de ternero para hacer un verdeo”

Guillermo Rovira: “Hoy se necesita menos kilos de ternero para hacer un verdeo” “Nosotros entendemos que es el año para hacer pasturas. Todos los años es importante hacerlas, pero particularmente este 2026, porque se han dado una serie de hechos y de relaciones de precios que hacen que hoy la relación insumo-producto sea la más favorable de la historia”, señaló. En ese sentido, advirtió que el momento actual debe aprovecharse con rapidez, ya que los mercados de insumos comenzaron a mostrar señales de ajuste al alza en sus cotizaciones.Uno de los elementos que, según Rovira, justifican la apuesta por la implantación de pasturas es la excepcional relación entre el costo de los insumos y el valor del ganado. De acuerdo con el profesional, “hoy se da la menor cantidad de kilos de ternero y de kilos de novillo necesarios para hacer un verdeo, una pradera o un mejoramiento de campo. Nunca habíamos necesitado tan pocos kilos para hacer un mejoramiento, y eso es una señal muy fuerte de que hay que hacer pasturas este año”, explicó.Esta relación favorable se explica principalmente por el fuerte incremento en el precio del ganado registrado en el último año, mientras que los insumos agrícolas no han acompañado ese ritmo de aumento. Esa diferencia generó márgenes productivos particularmente atractivos para quienes invierten en producción de forraje. Sin embargo, Rovira también advirtió que el contexto internacional comienza a impactar en los mercados de fertilizantes y que esa situación puede modificar rápidamente esa relación de precios. “El que ya confirmó los insumos hizo el negocio del siglo. Y el que todavía no lo confirmó, debería hacerlo lo antes posible, porque probablemente los precios sigan subiendo”, sostuvo.El técnico mencionó como ejemplo el caso de la urea, que “la semana pasada estábamos hablando de una urea a 580 dólares y ayer ya estaba en 710 dólares, y con todo este asunto de la guerra probablemente siga subiendo”, explicó.Más allá de los costos de implantación, Rovira destacó el enorme potencial productivo que pueden generar los verdeos dentro de los sistemas agrícolas y ganaderos. Según explicó, el aporte económico de estas pasturas puede ser decisivo para mejorar los resultados globales de un establecimiento.“Un verdeo atrás de una soja puede producir 250 kilos de carne en 120 días de pastoreo, con una carga de tres terneros por hectárea y una ganancia diaria de 700 gramos por animal”, detalló. Esa combinación de carga y ganancia implica una producción cercana a 2,1 kilos de carne por hectárea por día, lo que en el período de utilización se traduce en aproximadamente 252 kilos de carne por hectárea.Cuando esos valores se trasladan al plano económico, el resultado adquiere otra dimensión. “Esos 252 kilos de carne, a 4 dólares el kilo del ternero, son más de 1.000 dólares por hectárea, lo que equivale a algo más de 2.500 kilos de soja”, explicó. Frente a estos resultados, Rovira se preguntó: “¿Qué tecnología en soja me asegura producir 2.500 kilos? Ninguna, y ahí es donde aparece la importancia de la ganadería dentro del sistema”, afirmó.En ese sentido, Rovira sostuvo que “la ganadería muchas veces es la que puede sacar de los pelos a una mala cosecha de soja o a un número no muy bueno de trigo, porque aporta ingresos adicionales que ayudan a sostener el resultado global del sistema”, señaló.Para el técnico, el momento actual ofrece condiciones únicas para fortalecer esa integración productiva. “Estamos viviendo momentos muy buenos y tenemos que tratar de aprovecharlos y capitalizarlos, porque nadie sabe cuánto va a durar esta situación”, advirtió.Rovira reconoció que, en muchas zonas del norte del país, los campos presentan una buena oferta forrajera, lo que, según explicó, puede generar la sensación de que no es necesario invertir en pasturas. Sin embargo, el técnico advirtió que esa percepción puede ser engañosa. “Ese pasto que tenemos hoy, después de la primera helada, deja de servir para producir carne, porque pasa a ser un pasto de mantenimiento”, explicó.En este sentido remarcó que “los terneros no adelantan en esa pastura seca y los novillos o las vacas tampoco. En el mejor de los casos se pueden mantener, pero no hay ganancia de peso”. Por ese motivo, Rovira insistió en que las pasturas de invierno cumplen un papel estratégico dentro del sistema productivo. “Lo que precisamos son pasturas de calidad que permitan que los animales adelanten en invierno, porque ahí es donde se generan los kilos que después se transforman en ingresos”, explicó.Para ilustrar el concepto, el técnico utilizó una comparación sencilla. “Ese pasto que está en el campo hoy es como una comida que está en el freezer, el animal la puede comer y se llena, pero la calidad no le alcanza para ganar kilos”, afirmó. En ese contexto, la implantación de verdeos o praderas funciona como una herramienta para asegurar alimentación de calidad durante los meses más críticos del año. “La pastura siempre es necesaria, tenga pasto o no tenga pasto, porque es la que asegura la producción de carne en invierno”, remarcó. Rovira también advirtió sobre el riesgo de postergar las decisiones. “Hoy estamos a tiempo de hacer una pastura, pero dentro de dos meses de repente ya es tarde, y ahí perdemos la oportunidad”, señaló.En cuanto a las especies forrajeras recomendadas para la campaña de pasturas, Rovira indicó que “hoy lo más recomendable son los raigrás de ciclo largo, porque producen más y tienen una vida útil más extensa”. De acuerdo con el profesional, estos materiales ofrecen ventajas productivas claras frente a los cultivares tradicionales, “con un costo similar, puedo tener entre un 15% y un 20% más de producción de forraje, y por lo tanto entre un 15% y un 20% más de producción de carne”, afirmó.Si bien reconoció que la semilla de estos materiales puede tener un costo ligeramente superior, señaló que el resultado final termina siendo más económico debido al mayor volumen de producción que generan. “Al final de la cuenta es mucho más barato usar un raigrás que produce más que uno barato que produce bastante menos”, explicó.El técnico también se refirió a la evolución genética de las especies forrajeras y al cambio gradual que se observa en el mercado. “El raigrás 284 se largó al mercado en 1950 y la avena 1095 A en 1925, y hay que sacarse el sombrero por el mérito que han tenido de mantenerse vigentes durante tantos años”, reconoció. Sin embargo, la investigación ha permitido un “mejoramiento genético, y sin dudas hoy tenemos cultivares que producen más, con mejores rendimientos y mayor estabilidad”, afirmó Rovira.Además, explicó, que este proceso forma parte de una evolución natural dentro de la agricultura a nivel mundial. “Al igual que ocurre con las personas, también hay un recambio generacional en la genética de las forrajeras, y poco a poco esos nuevos materiales van ganando participación en el mercado”, señaló.Para Rovira, el mensaje final que busca transmitir a los productores es simple pero contundente: la combinación actual de precios y tecnología ofrece una oportunidad excepcional para mejorar la productividad del sistema ganadero. “Si no hago nada, igual me va a ir bien con estos precios, pero si hago algo me va a ir mucho mejor”, afirmó.Insistió en que el factor determinante es tomar la decisión a tiempo. “No hay que engañarse con el pasto que tenemos hoy, porque puede ser pan para hoy y hambre para mañana”, advirtió. El desafío es aprovechar el contexto actual antes de que cambie. “Este es un tren que está pasando ahora, y hay que subirse, porque nadie sabe cuánto tiempo va a durar esta situación”, concluyó el ingeniero agrónomo Guillermo Rovira.La genética en pasturas impacta directo en la producciónEl Ing. Agr. Ignacio Quintans, integrante del equipo técnico de Calvase, explicó en la jornada que el desarrollo de nuevas variedades forrajeras y la incorporación de tecnologías aplicadas a la semilla están transformando la forma de producir pasto y carne en los sistemas ganaderos del país.El profesional repasó la evolución que ha tenido el sector, cuando “en la década del 90 y en los años anteriores el énfasis estaba muy enfocado en el mejoramiento de pasturas para la ganadería, pero en los últimos años se ha trabajado mucho en el mejoramiento genético de las forrajeras y en el desarrollo de tratamientos de semilla, lo que permite mejorar el desempeño productivo de los sistemas”, señaló el profesional.Reconoció que “muchas veces se discute si un material es más caro que otro, especialmente cuando se lo compara con cultivares muy antiguos”, sin embargo, afirmó que “cuando uno analiza cuánto producen realmente los materiales modernos, la discusión desaparece, porque la nueva genética impacta directamente en la producción”.Entre los cultivares presentados durante la jornada, el ingeniero Ignacio Quintans hizo referencia a la avena F1340, conocida como la avena ucraniana, que “en las evaluaciones nacionales de cultivares de los últimos tres o cuatro años, es la avena líder del mercado, tanto desde el punto de vista productivo como sanitario”. La sanidad, explicó, es sumamente relavante a la hora del elegir un cultivo porque “cuando un material es más sano, el animal lo selecciona más y eso repercute en la calidad de la pastura, lo que finalmente mejora la producción de carne”.Dentro de la oferta genética también se destacan diferentes materiales de raigrás, una de las especies más utilizadas en los sistemas ganaderos. Quintans mencionó que “uno de los materiales que más ha crecido es Jumbo, que los productores destacan por su producción invernal, su vigor y su adaptación a las siembras tempranas”.La achicoria también forma parte de la estrategia forrajera en algunos sistemas productivos, especialmente en esquemas de invernada de ganados.Además, Quintans destacó el papel creciente de las tecnologías aplicadas al tratamiento de semillas, que permiten mejorar el establecimiento de los cultivos y aumentar la eficiencia desde las primeras etapas. Ver noticia

Álvaro Ferrés: Corrales e industria compiten por los novillos

Álvaro Ferrés: Corrales e industria compiten por los novillos “Hoy los corrales de engorde están haciendo muy buenos márgenes transformando grano en carne, porque la relación entre el precio del grano y el precio del ganado es muy favorable”, explicó. Esa rentabilidad está impulsando una fuerte competencia por la reposición. “Como los corrales tienen margen cuando venden el ganado gordo, se dan vuelta y empiezan a pagar caro la reposición, porque saben que los kilos que agregan les dejan margen, y eso termina empujando el precio del ternero”, señaló.De acuerdo con Ferrés, este fenómeno explica por qué hoy distintos actores de la cadena compiten por los mismos animales. “Están todos compitiendo por ese novillo: la industria, los corrales y los sistemas intensivos, porque el negocio está funcionando bien y todos quieren asegurar materia prima”, afirmó el profesional.En este contexto, la exportación en pie dejó de ser un actor relevante en la fijación de precios, según Ferrés. “Hoy no hay negocio en la exportación en pie porque nadie quiere comprar terneros a cuatro dólares. El que paga ese precio es el mercado interno, y si ese valor no baja, los exportadores simplemente no operan”, explicó. Ferrés señaló que “el mercado está traccionando por el lado de la demanda, y eso genera un movimiento muy fuerte en toda la cadena productiva”.Para el presidente de la gremial que reúne a los corrales, dijo que “hoy el gran transformador de la ganadería en Uruguay es el agricultor, porque el agricultor tiene grano y tiene la posibilidad de transformarlo en carne a través de los corrales de engorde”, afirmó. A diferencia de los sistemas tradicionales, donde “conocíamos a los invernadores con nombre y apellido, que terminaban mil o dos mil novillos. Hoy los corrales son de decenas de miles de cabezas y generan volúmenes muy grandes de ganado terminado”, explicó Ferrés.Según el profesional, “el agricultor está acostumbrado a invertir en tecnología, en infraestructura y en producción. Entonces no tiene miedo de crecer, y cuando arma un corral de cinco mil cabezas dinamiza toda la cadena”, sostuvo.En ese contexto, Ferrés defendió el rol que han cumplido los corrales de la industria, porque entiende que “han hecho un trabajo muy importante para la ganadería, porque cuando salen a comprar ganado fijan una referencia de precio y generan seguridad de cobro, algo que valoran tanto los productores como los consignatarios”, afirmó.Según Ferrés, está ocurriendo un cambio estructural en la producción, “la ganadería uruguaya va a cambiar en los próximos diez años mucho más rápido de lo que cambió en los últimos treinta, y eso es consecuencia directa de la situación internacional y de las oportunidades en los mercados”. Ver noticia

La Tribuna del Agro: producir conservando en el “Año de los Pastizales y de los Pastores”

La Tribuna del Agro: producir conservando en el “Año de los Pastizales y de los Pastores” Ver noticia

Democratizando el Acceso al Campo Uruguayo

Una noción que se encuentra instalada en la en las personas es que el agro es un sector en el cual para poder participar hacen falta, sin excepción, dos elementos: extenso conocimiento y un capital sustancial. Adicionalmente, la actividad agropecuaria demanda una cantidad de tiempo considerable, que muchos potenciales inversores no disponen debido a sus principales actividades laborales, lo que suponía a priori otra barrera. Nosotros creemos firmemente que esta no es la realidad hoy en día, que hay lugar para todo tipo de inversor, sin importar que no tenga los conocimientos o el capital necesario para desarrollar un emprendimiento agropecuario sustentable. Es con esta creencia en mente que nació SILVEIRA INVERSIONES. Nos dedicamos a brindar asesoramiento, estructurar negocios y administrar inversiones agropecuarias en Uruguay. Hacemos foco en identificar oportunidades de negocio en el agro uruguayo para que inversores de distinto porte puedan acceder a negocios de gran escala. Democratizamos el acceso de inversores al CAMPO URUGUAYO. Ser el vehículo que facilite el ingreso a la actividad para aquellos que siempre quisieron formar parte, pero hasta ahora no habían contado con la herramienta necesaria. Este ingreso de capitales al agro potencia un mayor desarrollo en el sector. Uno de los puntos más interesantes de nuestra propuesta es la versatilidad de la misma a la hora de ofrecerlo a los clientes. Nuestra propuesta abarca distinto porte de inversores, aquellos que disponen de grandes capitales así como aquellos que tienen disponibilidades de dinero más moderadas. Desarrollamos productos de inversión a corto, mediano y largo plazo con distinta rentabilidad esperada dependiendo el perfil de riesgo del inversor.

Porque invertir en Uruguay

Uruguay, un país en crecimiento, es reconocido por su próspero sector de agronegocios. Con vastas extensiones de tierras fértiles y un clima favorable, se destaca en la producción de carne de alta calidad, lácteos y cultivos como la soja y el trigo. Su enfoque en prácticas sostenibles y la apertura a la innovación tecnológica hacen de Uruguay un destino atractivo para inversores y emprendedores del sector agropecuario. ¡Un escenario prometedor para los agronegocios en Uruguay!

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