Garrapatas: Hay un “mar rojo” de multirresistencia en el norte
La garrapata común del bovino, científicamente denominada Rhipicephalus microplus, ha dejado de ser un parásito controlado para transformarse en un desafío estructural que amenaza sistemáticamente los sistemas productivos, debido a que en los últimos años este parásito ha logrado incrementar su capacidad de resistencia frente a uno más de los cinco principios activos que se utilizan principalmente en su control.La Plataforma de Investigación en Salud Animal del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), ha realizado un informe en la última revista mensual de la institución, donde se expone el grado de multirresistencia que existe en las diferentes zonas del país. Este trabajo se basa en los tests de susceptibilidad del parásito realizado a nivel del laboratorio en Tacuarembó, en un trabajo liderado por el Dr. Pablo Parodi, junto a la Dra. Soledad Núñez de Moraes y el Dr. Alejo Menchaca.Los resultados del monitoreo realizado por INIA entre la primavera de 2023 y el otoño de 2025 son contundentes y se visualizan a través de mapas georreferenciados que funcionan como una radiografía de la situación. El estudio analizó 208 poblaciones de garrapatas en departamentos críticos como Artigas, Salto, Paysandú, Rivera, Tacuarembó, Río Negro, Cerro Largo, Treinta y Tres, Rocha, Lavalleja y Maldonado. Lo que estos mapas revelan es una mancha roja que se expande por todo el norte del país, indicando niveles altísimos de resistencia a múltiples principios activos, como así también la aparición en otras zonas.
Mapa de multirresistencia de la garrapata a los acaricidas
El Dr. Pablo Parodi explicó que en el primer mapa que se visualiza en el informe, y que acompaña este artículo, permite observar “una imagen bastante representativa de la situación, en la cual se forma como una T que une los departamentos de Artigas y Salto, se va hacia Rivera y baja por Tacuarembó, es una zona de circulación de poblaciones multirresistentes. Son poblaciones que cuando nosotros hacemos los tests en laboratorio tienen resistencia, al menos a los cinco productos que hoy por hoy evaluamos en campo, en laboratorio”. En tanto que esta situación “se va como desvaneciendo o va mejorando, es decir las poblaciones de garrapatas tienen menos resistencia hacia la zona litoral, como decía, hacia la zona de Paysandú, Río Negro y también hacia la zona sur y sureste del país”, explicó el investigador de INIA.Los datos presentados en el análisis, indican que del total de muestras analizadas, un 99 % resultó resistente a la cipermetrina, el 92,3 % al fipronil, el 83,2 % al amitraz, el 71,6 % al etión y un 49,5 % a la ivermectina. Lo más grave es que más del 70 % de los establecimientos muestreados enfrentan hoy poblaciones de garrapatas capaces de resistir a cuatro o más familias químicas.La pregunta que surge de forma natural es cómo se llegó a este “mar rojo” de ineficacia. Para los científicos de INIA, la respuesta no está en la biología del insecto de forma aislada, sino en el manejo inadecuado de las herramientas disponibles. Cada vez que se aplica un acaricida, se ejerce una presión de selección. En este sentido el Dr. Parodi señaló que “el mar rojo o la generación de la resistencia es debido a un uso inadecuado o inapropiado de las moléculas. Nosotros vamos a ir generando resistencia en la medida que la usemos de mala forma, ya sea por subdosificación o ejercer demasiada presión. Siempre utilizar todo el año la misma molécula y la misma molécula, en las garrapatas, como es propio de todo ser humano también, se va seleccionando las que lograron resistir al acaricida, dejando la descendencia resistente. Es un proceso evolutivo por muchos años, usando una misma molécula y muchas veces de forma inapropiada o quizás en dosis erróneas, de manera que nosotros vamos ejerciendo ese proceso de desarrollo de la resistencia”.Consultado sobre la ineficacia que ha mostrado tener la rotación de principios activos, en algunos predios, el profesional dijo que “si nosotros empezamos a diseñar un plan con un veterinario, en el cual nosotros podemos planificar y elegir las drogas, los principios químicos más eficientes, en muchos casos la situación a nivel predial cambia y de muy buena forma”, por lo que remarcó la importancia de realizar “el test de resistencia y de asesorarse o tener un técnico que pueda dar una mano en el sistema productivo”.Uruguay ya tuvo sus primeras señales de alerta a finales del siglo pasado con la caída de la efectividad de los piretroides sintéticos. En aquel entonces, se pensó que eran problemas aislados o errores en la preparación de los baños. Sin embargo, a partir de 2010, el país ingresó formalmente en la era de la resistencia múltiple. Hoy, el productor se encuentra en un escenario donde una misma población de garrapatas tiene mecanismos de defensa contra cinco familias de acaricidas al mismo tiempo, dejándolo prácticamente sin herramientas para defender su stock vacuno.Actualmente, Uruguay cuenta con siete familias de acaricidas registradas, por lo que es válido aclarar que los diagnósticos realizados en INIA Tacuarembó para este trabajo fue pensado “para los cinco acaricidas o familias de acaricidas que más se utilizan, como lo son los piretroides sintéticos, organofosforados, amitraz, fipronil e ivermectina o las lactonas macrocíclicas y cerramos ahí”. Además indicó que “a partir de este año 2026 se incorporan las dos nuevas moléculas, para lo que se ha puesto a punto el laboratorio y también la técnica de detección de resistencia al fluazurón y también al fluralaner, una nueva molécula que ya todos saben que está con una altísima eficacia y siendo muy utilizada. Entonces, a partir de este año en adelante, en el laboratorio tendríamos la posibilidad de evaluar las siete familias de Acaricidas que se utilizan en campo”.La resistencia no respeta alambrados, pero su entrada a un establecimiento limpio suele tener como causa, el movimiento de ganado sin las debidas precauciones. El informe destaca casos donde, en zonas del sur con baja resistencia, aparecen de pronto “puntos rojos” de multirresistencia. El Dr. Parodi relata un ejemplo ilustrativo en el departamento de Lavalleja: “ese puntito rojo que tú observabas en Lavalleja era un productor que compraba ganado, que era recriador, compraba terneros muchas veces en el norte y hacía la recría. Y entonces, algunas veces, cuando estamos como flacos en el nivel de bioseguridad, ingresan poblaciones con animales desde el norte y generamos ese puntito rojo de multirresistencia, en un área clara donde hay mucha susceptibilidad”.Por el contrario, el estudio también detectó “puntos verdes” en pleno corazón del norte del país, en el departamento de Artigas se ha encontrado productores que han mantenido un control riguroso y una excelente bioseguridad en sus predios, logrando tener poblaciones que solo presentan resistencia a un principio activo. En este sentido, Parodi indicó que ese punto verde en la zona limítrofe entre Artigas, Salto y Rivera, “es un productor que nos remitió muestras y en el cual sus poblaciones de garrapata solamente eran resistentes a la cipermetrina, a los piretroides sintéticos, nada más”. Además, remarcó que “hay zonas inclusive de Artigas que son libres de garrapatas y hay zonas también que por años han tenido un relativo control de la garrapata y es lo que nosotros podemos observar en ese punto, un puntito verde en ese mar rojo de multirresistencia”.En este escenario de múltiple resistencia del parásito a los acaricidas, el test de resistencia surge como la piedra angular de cualquier estrategia futura de control o erradicación. Conocer exactamente qué población de garrapatas habita en el predio y que nivel de resistencia han generado, permite dejar de gastar dinero en productos ineficaces y diseñar un plan de ataque quirúrgico. Estas pruebas, realizadas en INIA Tacuarembó, exigen la recolección de 100 teleoginas (garrapatas adultas gordas) que no hayan sido expuestas a tratamientos químicos en los últimos 40 días.El Dr. Pablo Parodi destacó la importancia del vínculo técnico entre el productor y los profesionales veterinarios del libre ejercicio. “Siempre lo que les pedimos a los productores es que traten de canalizar el envío por un veterinario asesor, porque creemos o entendemos que el veterinario es el que después va a tener la herramienta de interpretación de esos resultados y poder llevar un plan correcto de control” dijo el profesional, quien además agregó que “cuando tú envías esos resultados de resistencia muchas veces llega la asistencia técnica en los predios, porque cuando se envían garrapatas tiene que venir en conjunto a un veterinario y ahí en muchos casos logramos la solución al problema”.El Dr. Parodi, quién presentó hace unos años en las Jornadas Uruguayas de Buiatría un trabajo sobre la tristeza parasitaria en el vacuno, dijo que “cuando empezamos a juntar los datos, coincide de que en esa zona más roja de multirresistencia, en la gran mayoría de los predios se inmunizan los ganados, es decir que utilizan la hemovacuna. Entonces no podríamos decir en zona roja es igual a mayor mortalidad porque los productores están tomando medidas”.En contrapartida, explicó que se observa que “en la zona buffer o de transición, en esa zona entre lo rojo y lo amarillito del país, es donde los animales no están inmunizados y ni siquiera tienen inmunidad natural porque no tienen demasiado desafío de garrapatas, en esos casos sí se presentan brotes severos de tristeza parasitaria, en el cual, paso siguiente, comienzan a utilizar la vacuna para prevenir brotes de tristeza”.No hay milagros, hay que cambiar el enfoqueEn un mundo que abraza el concepto de “Una Salud”, los mercados internacionales son cada vez más intolerantes a la presencia de trazas de acaricidas en la carne. Efecto claro e inmediato en el tiempo, es la devolución de embarques desde China, debido a residuos de fluazuron encontrados en carne vacuna en el puerto de Shanghai.El uso indiscriminado de los acaricidas ante la desesperación por fallas de control aumenta exponencialmente este riesgo. En la actualidad, Uruguay exporta alimentos a mercados de alto valor, y un solo incidente de residuos podría cerrar puertas que costó décadas abrir. El respeto por los períodos de espera antes de la faena es, por tanto, una obligación ética, comercial y sanitaria.La conclusión final del informe de INIA es que no existe, ni existirá, un “producto milagroso” que resuelva este problema de la noche a la mañana. La era de la solución envasada en un frasco ha terminado. La salida de esta crisis requiere un cambio profundo en la gestión sanitaria.Este cambio demanda una alineación perfecta entre el productor, el veterinario y el Estado. En este sentido el Dr. Pablo Parodi dijo que “el cambio pasa por una conjunción de variables que van desde el productor alineado a querer resolver la problemática, desde contar con un técnico veterinario que pueda hacer una toma de muestra, pueda remitir, interpretar los resultados y planificar correctamente y también de una parte del organismo oficial, del Ministerio, del Servicio ganadero, que esté dando soporte para evitar disminuir las pérdidas que causan. Entonces creo que es un enfoque sistémico en el productor tiene que estar convencido, donde el veterinario tiene que dar mucha ayuda y asistencia permanente y un Ministerio aportando también a la campaña”.
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