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Represa de Casupá
  • Ganadería

  • Represa de Casupá "generaría varios perjuicios productivos, ambientales y sociales"

  • Álvaro Rivadavia manifestó su posición contraria a la represa de Casupá en Hablemos de Agro de Canal 10

    La construcción de la represa en Casupá, como solución a los problemas de abastecimiento de agua para la zona metropolitana, “surge de un proyecto que es una idea de la década del 50 que se culminó en el 1970 con un proyecto que comprendía a represas: Campanero, Soldado, Casupá y Santa Lucía Chico, automáticamente se empezaron a desarrollar una serie de inquietudes y se desecharon la represa de Campanero por la cercanía con Santa Lucía y posteriormente con los años la de Casupá”, explicó Álvaro Rivadavia, productor ganadero de la zona.A finales de la década del 70, el gobierno cívico militar retomó el proyecto, declaró que era inviable la represa en Casupá y terminó con la creación de Paso Severino.Rivadavia pertenece a la cuarta generación de su familia que está desarrollando la actividad ganadera en la zona, y señala que siempre se ha convivido con la idea del proyecta de la represa en Casupá, pero se lo veía como algo “utópico”.Sobre el proyecto presentado por parte del actual gobierno, afirmó que tiene “algunos puntos grises: si uno toma el proyecto que conocimos que se hizo en la década del 60, el lago son unas 3.600 hectáreas, ocupándole los mejores suelos a entre 120 y 130 padrones. En esa zona todos los establecimientos que no tienen acceso al agua (casi todos lo tienen) son suelos forestables y están forestados hoy en día, lo que queda sin forestar son entre 10.000 y 12.000 hectáreas son campos que tienen suelos 10.8 ribereños”.A criterio del productor ganadero, construir una represa ahí, implica una serie de consecuencias que hoy no están ponderadas: “le cambia totalmente la característica productiva a la zona, pasa de ser ganadera con productores chicos y medianos, a ser una zona forestal, que es un negocio especulativo, un productor de 30 hectáreas no puede hacer un monte y esperar 10 años para cosechar y pagar la cuenta. Indudablemente va a generar una ruptura del tejido socioeconómica de la región”.Profundizando en los impactos, Rivadavia señaló que hay dos grados de afectación, por un lado están “los que le van a tapar una parte del campo, que son entre 35 y 40 familias, y después tenes el peor de los mundos, que es la gente que está en ambas riberas del arroyo Casupá, que hoy se cruza muy fácilmente, pero con la represa deberían de hacer 50 o 60 kilómetros para ir de un lugar a otro, totalizando entre 85 y 90 productores”.Esa zona también es fuente de empleo, por ejemplo para los habitantes de Gaetán que trabajan en los establecimientos de la zona, pero al pasar a ser una zona forestal, esos empleos peligran.
















    El perfil del productor




    Salvo dos o tres tambos, el resto de los damnificados son ganaderos de carne con una escala que va de pequeña a mediana en su mayoría, exceptuando tres establecimientos más grandes que hay. “En general es gente que está afincada por dos, tres o más generaciones en la zona, donde desarrollan su actividad ganadera y la complementan trabajando en los establecimientos más grandes”.La escala de los afectados, va desde las 30 hasta las 100 hectáreas.El hecho de ser predios de baja escala, con productores residentes en la zona, genera que allí hayan tres escuelas rurales que siempre han funcionado, “nunca les faltó alumnos a esas escuelas, lo cual lamentablemente para la campaña uruguaya es una singularidad. Hay un ómnibus que desde hace 12 años levanta más de 20 alumnos y los lleva al liceo de Villa Rosario donde hacen el ciclo básico y cuarto, por lo que cuando tienen que ir desarraigarse para seguir los estudios en Minas o Talas, lo hacen estando ya más formaditos”.





    Hay consciencia sobre el problema




    Rivadavia reconoció que desde los productores de la zona afectada, son plenamente conscientes de que hoy el país atraviesa una situación de problemática en relación al abastecimiento de agua potable para el área metropolitana, pero “nosotros queremos que nos expliquen es cómo van a hacer con una cuenca que hoy está seca”.“Si nos basamos en el régimen de lluvias histórico del Uruguay, que son 1.200 milímetros por año, ahí con la represa de Aguas Corrientes es suficiente y si arreglan las pérdidas en Montevideo, sobra agua, pero si necesitan una fuente alternativa tienen que buscarla en un lugar que no sea el mismo, porque el agua de la cuenca de Casupá, integra la cuenca del Santa Lucía”, detalló el productor ganadero.“Nuestra premisa es que esta represa no se haga, consideramos que es un disparate y que no es la solución para el problema”, enfatizó, y sobre la indemnización afirmó que “no es un tema de plata, si lo fuera encontraríamos una solución, pero esto es un tema humano y ambiental”, aseguró en Hablemos de Agro.Por otra parte, agregó que a muy pocos kilómetros está María Dolores, donde con una inversión de US$ 50 millones van a instalar a 16 familias, “mientras que acá tienen una zona que funciona, que no le pide nada al gobierno, que es autosustentable, que no tiene ningún plan Mides, y de un plumazo la quieren destruir para conseguir algo para lo que tienen otras opciones”.Como sustento a la posición de los productores de Casupá, Rivadavia recordó que el exgerente de OSE, Arturo Castagnino “desecho esta represa, dice que no es viable, que en todo caso podría ser una represa más chica, pero que no es viable”. Además, la especialista en sismología, Leda Sánchez ha mencionado que donde se pretende realizar la construcción hay una falla geológica que ha provocado varios movimientos en la zona.Ampliando sobre los impactos ambientales, señaló que “van a hacer un muro, que va a cortar la circulación de agua, el arroyo se va a explayar en un área de 3.600 hectáreas, donde habrán lugares con 150 o 200 hectáreas con 40 o 50 centímetros de agua, eso no es una represa, eso es un estero. Si ese muro se rompe, en media hora hay que desalojar el pueblo Bolívar en media hora, que son 200 familias, Fray Marcos en tres horas y San Ramón en entre 9 y 10 horas”.





    Comunicación fallida




    Los productores afectados por la represa, lamentan que no han podido tener un interlocutor que los ayude a comunicarse con el ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño, para transmitirle inquietudes, dudas y sugerencias.“Ortuño fue una vez, nos avisaron un lunes a las seis de la tarde para reunirnos al otro día a las cuatro de la tarde, y había gente que tenía que hacer unos 60 o 70 kilómetros para ir, en algunos casos gente de poco poder adquisitivo que tenía que dejar de trabajar un martes. De todas formas, se juntaron 130 personas, el ministro llegó con casi una hora de atraso y nos dijo que él iba a exponer y después abría espacio para hacer cinco preguntas”, contó Rivadavia.Sobre el desarrollo de la reunión, señaló que “se tomó una hora para explicar lo mismo que dice en televisión, que está muy interesante pero ya lo conocemos.Después le hicimos las cinco preguntas y en concreto no respondió ninguna, luego se fue diciendo que se iba para Minas, pero fue a la casa de un vecino a sacarse fotos…”.La concreción de la construcción de la represa, también puede significar un problema para las intendencias involucradas, o sea Florida y Lavalleja, “porque acá no solo se tapan campos, también se tapa toda una infraestructura logística, porque hay dos carreteras paralelas a la ribera de Casupá, y en muchos tramos se va a tapar, y ahí van a tener que realizar toda una nueva infraestructura nueva, llevando adelante expropiaciones. También está la infraestructura de la luz que va a través de los caminos”.“Todas esas inquietudes están sin responder”, lamentó Rivadavia, que agregó que las autoridades “están desinformadas, además no han ido a recorrer la zona, ni el presidente de OSE ni el ministro de Ambiente”.Si bien la represa lleva el nombre de Casupá, la ciudad homónima está a 35 kilómetros de donde se pretende construir la represa, “en la ciudad tenían la sensación de que esto era la solución, pero cuando se explora el proyecto que tiene OSE, puestos fijos de trabajo van a quedar 14, y durante la construcción del muro van a ser 700, pero es algo zafral. Además, muchos sociólogos han manifestado que por detrás de estas cosas quedan un montón de pestes: actividad en la noche, delincuencia, prostitución, y un largo etcétera, y esos son cosas que después no se van más”.Como punto de finalización, Rivadavia, que es uno de los referentes del movimiento en contra de la represa, comentó que quizás a él hasta le puede convenir que se lleve adelante la construcción, “porque nosotros tenemos un área mayor, y si vendemos esto, el resto del establecimiento lo arrendamos para forestar, lo forestamos nosotros o lo vendemos y compramos un campo ganadero en otra zona, pero el problema es el que no tiene escala, donde quizás hay tres o cuatro familias para repartir un campo de 30 hectáreas, y a esa gente aunque le pagues bien por el campo, los estás condenando a comprarse una casa en las periferias de alguna ciudad grande y a perder su expertice y su identidad”.Vea el programa completo:













  • 2026-03-22T07:00:00

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