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El OFDA termina con “los genios
  • Ganadería

  • El OFDA termina con “los genios" del diámetro de la lana

  • En la actualidad puede haber tres vellones “idénticos al ojo humano”, y analizados por el OFDA muestran micronajes muy distintos

    La mejora genética de las majadas tiene desde hace años un aliado silencioso que transformó la forma de seleccionar animales en los bretes. Lejos de las estimaciones visuales y de la experiencia acumulada frente a miles de vellones, el OFDA permite conocer en pocos segundos el diámetro real de la fibra y tomar decisiones basadas en información objetiva. Para Juan Ignacio Cáceres, responsable del servicio del OFDA del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), la tecnología marcó un antes y un después en los programas de afinamiento de lana que hoy impulsan productores comerciales y cabañeros en todo el país.“Estamos hablando de una herramienta que nos permite tener el diámetro al momento, directamente en los bretes, trabajando a nivel de campo. Con ese dato cada productor tiene después un abanico de opciones para manejar su majada, seleccionar animales, definir descartes, planificar reposiciones o encaminar objetivos de mejoramiento genético con una precisión que antes era imposible alcanzar únicamente con la observación visual”, explicó el técnico responsable.El OFDA, sigla de Optical Fibre Diameter Analyser, es un equipo que utiliza análisis óptico de imágenes para medir el diámetro de miles de fibras individuales en cuestión de segundos. La tecnología es utilizada en los principales países productores de lana del mundo y está reconocida internacionalmente para la evaluación objetiva de características vinculadas a la calidad de la fibra.Según Cáceres, uno de los principales aportes del OFDA consiste en eliminar la subjetividad que históricamente acompañó la evaluación de la lana en los predios, “siempre decimos, medio en broma, que con el OFDA se terminan los genios del diámetro. Hay productores muy experimentados que son sorprendentemente precisos cuando observan un vellón, pero cuando uno les pide que identifiquen tres micronajes exactos y después los compara con el resultado del equipo, aparecen diferencias. Incluso quienes trabajamos todos los días con lana nos seguimos sorprendiendo con algunos resultados porque hay vellones que visualmente parecen una cosa y terminan midiendo otra completamente distinta”, relató.Durante décadas, la observación del rizo, el tacto y la apariencia general del vellón fueron herramientas fundamentales para estimar finura. Sin embargo, la evolución genética registrada en las principales razas laneras ha vuelto cada vez más difícil establecer relaciones directas entre apariencia visual y micronaje.“Hoy podemos tener tres vellones prácticamente idénticos al ojo humano, incluso pertenecientes a razas diferentes, y que cuando pasan por el OFDA terminan mostrando micronajes completamente distintos. La genética avanzó muchísimo y eso hace que la evaluación visual ya no alcance para tomar decisiones de selección realmente precisas”, afirmó.La importancia de esa precisión es creciente en un contexto donde los mercados internacionales continúan premiando las lanas más finas y uniformes. El diámetro de fibra constituye uno de los principales factores que determinan el valor comercial de la lana. En términos generales, cuanto más fina es la fibra, mayor es su cotización y más exigentes son los mercados que puede abastecer.Para obtener mediciones confiables, “la muestra se extrae de la última costilla, aproximadamente a la mitad del costillar. Esa ubicación no es casual. Hacia la parte delantera generalmente encontramos lanas más finas y hacia los cuartos traseros lanas algo más gruesas. Ese punto intermedio representa mejor el promedio general del vellón y por eso se utiliza como referencia internacional para este tipo de mediciones”, explicó.El técnico destacó que la metodología es sencilla y puede ser utilizada tanto durante visitas a predio como mediante envío de muestras al laboratorio. “Si el productor tiene los animales identificados individualmente con caravana, alcanza con sacar una pequeña mecha de lana, lo más cerca posible del cuero, enviarla al laboratorio y se obtiene exactamente el mismo resultado que si estuviéramos trabajando en el establecimiento. Después devolvemos una planilla completa con toda la información para cada animal”, señaló.Sin embargo, el uso más extendido del OFDA está vinculado a la clasificación de majadas, donde el productor define rangos de finura y se agrupan los animales según los resultados obtenidos. “Muchos productores trabajan con tres categorías, por ejemplo fino, medio y grueso. Pero hay establecimientos donde la información se aprovecha muchísimo más. En Artigas tenemos productores que realizan seis lotes diferentes separados por apenas una micra. Hay quienes trabajan de 14 a 15 micras, de 15 a 16, de 16 a 17 y así sucesivamente. La tecnología permite hacerlo y después cada productor decide hasta dónde quiere llegar con la clasificación”, comentó el especialista.La utilización sistemática del OFDA genera cambios profundos en los procesos de selección genética. “Lo que vemos habitualmente es que el productor que comienza a medir y tiene interés en seguir afinando su lana prácticamente no deja más de hacerlo. Hay algunos que alcanzan determinados objetivos y pasan a medir con menor frecuencia, pero la enorme mayoría continúa utilizando el servicio porque descubre rápidamente el valor de contar con información objetiva para tomar decisiones”, sostuvo.El SUL tiene disponibles dos análisis para determinar el micronaje y datos objetivos de la fibra. Uno de ellos es el OFDA y el otro son los análisis de laboratorio. El Téc. Agrop. Ignacio Cáceres explicó que “el laboratorio trabaja con lana lavada y elimina variables como humedad, temperatura o presencia de suarda. El OFDA a nivel de campo mide lana sucia porque justamente está pensado para trabajar directamente en el establecimiento. Eso puede generar diferencias mínimas, normalmente del orden de algunas décimas de micra, pero no cambia las decisiones prácticas que debe tomar un productor cuando está clasificando una majada”.El sistema utiliza tecnología de análisis óptico capaz de medir miles de fibras individuales en cada trabajo. Los estudios internacionales que validaron el OFDA demostraron una alta correlación entre sus resultados y los obtenidos mediante métodos tradicionales de referencia utilizados en laboratorios especializados.El renovado interés por la medición también parece estar asociado a la recuperación del mercado lanero. Cáceres señaló que durante la actual zafra se observa un aumento de consultas y solicitudes de servicio, impulsado en parte por mejores señales de precios y por la necesidad de continuar afinando las majadas. “Veníamos de años muy complejos, pero ahora se percibe nuevamente motivación. Los productores vuelven a mirar con atención el diámetro porque saben que cada décima de micra puede tener impacto económico indicó el técnico del SUL.

  • 2026-06-21T07:00:00

  • rurales.elpais.com.uy